miércoles, 17 de agosto de 2011

Revueltas


Tras los lamentables disturbios en Inglaterra y especialmente en Londres, las primeras reacciones han llegado y también las primeras sentencias.

En cuanto a las reacciones, lo cierto es que David Cameron ha actuado con bastante torpeza. Por un lado, se ha enfrentado a Schotland Yard al criticar la actuación policial y contratar los servicios de un asesor estadounidense al que ya han bautizado como supercop en los impresos más sensacionalistas. Por otra parte, no sólo no ha reconocido, sino que ha negado, el trasfondo social de las revueltas.

Sobre las sentencias, la opinión general, y también mi opinión personal; está un tanto dividida. De una parte, quienes piden dureza a los Tribunales y resoluciones ejemplares que permitan grabar en la sociedad el mensaje de que situaciones como la vivida la semana pasada no serán toleradas. De otro lado, quienes acusan al Gobierno y a los jueces de revanchismo por lo exagerado de algunas condenas. El caso más sonado hasta ahora ha sido el de dos jóvenes condenados a cuatro años de prisión cada uno por incitar, sin éxito, las revueltas a través Facebook. Se puede leer la noticia completa en The Guardian

Estas sentencias en concreto han abierto un importante debate jurídico en cuanto a la responsabilidad de las palabras y de cuanto se publica en la Red. La verdad, no tengo ni idea de cuales son las consideraciones legales en este tipo de asuntos pero, desde la ignorancia, me cuesta bastante responsabilizar a alguien de las posibles consecuencias de cualquier cosa que escriba en Twitter o Facebook; sobre todo cuando no ha habido tales consecuencias, solamente una tentativa.

En resumen, no se puede sacar mucho en claro. Las revueltas en Inglaterra, aunque injustificables, han sido una llamada de atención desde los barrios más deprimidos. El Primer Ministro ha elegido desoír esta llamada o, más bien, negarla. Afortunadamente, no parece que el conjunto de la sociedad lo haya hecho, al menos no todavía.

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