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viernes, 22 de abril de 2011

¿Censura?

Más allá de la victoria del Real Madrid en la final de la Copa del Rey, si algo hay que analizar en lo extradeportivo; es la retransmisión del himno español realizada por TVE en el momento de la llegada de los reyes al palco y ante la más que prevista pitada procedente de algunos aficionados barcelonistas. Esta retransmisión se puede ver en el siguiente enlace, más o menos, a partir del minuto 3:40.

En el vídeo, se puede apreciar claramente como la realización ofrece por unos instantes el sonido ambiente tal cual, de forma que se pueden escuchar las anunciadas protestas. Momentos después, los silbidos dejan de oírse y solamente se escucha el himno y, de fondo, un cierto acompañamiento, probablemente de la afición madridista. Parece claro que el sonido de la zona blaugrana ha sido filtrado.

En una palabra, lo que ha hecho TVE ha sido censurar lo que ocurría en el campo y eso está muy feo. Para mí, el deber de los medios de comunicación, y más aún de la televisión pública, es garantizar una información verídica, objetiva, leal, no adulterada, consecuente, precisa, verificable, bla bla bla. Ocultar los pitidos, aunque nos disgusten, es faltar al deber con los espectadores y, en el fondo una reverenda tontería. Al fin y al cabo, todos sabíamos lo que estaba pasando.

Quien me conozca sabrá que yo no soy catalán, ni separatista ni nada de nada (aficionado del Barça sí, mal que me pese ahora mismo) pero creo que ocultar la realidad no es la forma de hacer las cosas. Está claro que España tiene un problema gordísimo con el estado de las autonomías y, especialmente, con las corrientes pseudoindepentistas o nacionalistas de algunas comunidades. Guardar las apariencias no soluciona nada, más bien, recuerda (salvando las distancias) las prácticas propias de una dictadura.

jueves, 24 de marzo de 2011

Hablar por hablar

Hace así como dos semanas, desde que Japón activase la alerta nuclear, que por todas partes surgen expertos en el funcionamiento de las famosas centrales. De repente, políticos y periodistas parecen poseer, todos ellos, una exquisita formación en química-física nuclear: "isótopos", "neutrones", "fusión del núcleo", "síndrome de China", "barras de control"..., estos y muchos otros términos de significado incierto copan entrevistas y titulares allá donde se mire. Mientras, algunos nos preguntamos, ¿sabe alguien explicar, con cierta precisión, en qué consiste el funcionamiento de una central nuclear?¿Conoce alguien el fundamento de los procesos que ahí tienen lugar?¿Se dignará alguien en explicarlo al común de los mortales?

Por supuesto, hay gente que conoce todos estos datos y muchos más, se hacen llamar "expertos". ¿Y dónde están?¿Por qué nadie les pregunta? En su lugar, periodistas y otros profesionales se desgañitan en enturbiar informaciones que no comprenden. No les culpo, no podría, no son ellos quienes deciden que contar ni como hacerlo; pero objeto, ahora así, que ningún medio de comunicación haya sido capaz de sustituir estas vagas explicaciones por algo de rigor.

Yo desconozco, casi por completo, las respuestas a las preguntas que he efectuado, y en su derecho están los periodistas de ignorarlas también. No obstante, y ya termino, admítanlo: lo único que hacen es hablar por hablar.