El acuerdo alcanzado hoy en Estados Unidos para salvar la temida bancarrota permite a medio mundo dejar de contener la respiración. No obstante, este no será, con toda seguridad, el último episodio en la saga sobre la deuda pública del país más poderoso del mundo.
Muy al contrario, la posibilidad de endeudarse más, que ahora se concede al Tesoro americano, no es sino una huida hacia adelante pues no soluciona en absoluto el enorme déficit presupuestario que va acumulando el país. Por otra parte, las soluciones incluidas en el plan se centran en el recorte del gasto público, lo que permitiría, en principio, que la Administración llegara a ahorra un billón de dólares en los próximos dos años. Esta medida es una de las más polémicas del plan pues, para una economía deprimida como la estadounidense cuyo crecimiento apenas llega al 1.3% podría ser el peor de los lastres.
Mientras tanto, la prima de riesgo española superaba hoy la barrera de los 400 puntos básicos. Esto significa, que el bono español se paga en torno a un 4% más caro que el alemán. Y, sin embargo, nosotros no hemos hecho nada (más) mal. Desgraciadamente, las dudas a cerca de EE.UU son la oportunidad perfecta para que los especuladores hagan caja. Así las cosas, la posibilidad de un rescate europeo planea otra vez sobre nosotros y nuestros vecinos italianos.
Siendo un poco optimistas, podemos pensar, y acertaremos, que el mundo financiero sería hoy bastante distinto si Estados Unidos no hubiera podido evitar el default. Tal y como están las cosas, si los americanos, con su deuda calificada en AAA por nuestras queridas rating agencies, hubieran dejado de pagar; estaríamos hablando de un prima de riesgo española de bastante más de 500 puntos. Incluso la deuda alemana se pagaría más cara. Al fin y al cabo, ¿de quién te puedes fiar si no puedes hacerlo de los americanos?
No hay comentarios:
Publicar un comentario