Conforme avanza el proceso de reforma constitucional por nuestra intrincada red burocrática y administrativa, la posibilidad del referéndum parece, cuando menos, difusa. Movilizaciones ciudadanas a parte, los dos grandes titanes de la política española están decididos a sacar adelante este proyecto e inevitablemente lo conseguirán, guste o no a quien no le guste.
No obstante, si para algo sirve esto, por adelantado, es para ver como se retratan nuestros políticos. Los hay que ni siquiera salen en la foto y los de siempre copan los lugares de privilegio.
Entre las ausencias, brilla especialmente, aunque no por voluntad propia; UPyD... de hecho apenas sé nada de a qué se han dedicado estos días. Se han movido pero nadie les ha hecho caso. Las posiciones de honor se las llevan claro está PP y PSOE. Ellos lo han hecho todo y lo han hecho solos. Por su parte, las fuerzas nacionalistas han salido despeinadas, la instantánea les ha cogido por sorpresa, se han quejado de las formas, no saben de que va el fondo pero parece que va a haber menos dinero y eso no debe ser bueno. Finalmente, los sindicatos han salido con los ojos cerrados, han hecho como que protestaban pero parece hasta que han ido a remolque del 15M. Ni voluntad, ni razones, ni buenas intenciones.
Así que a las dos estrellas les toca ahora repartirse logros, y lo cierto es que quien mejor parado está saliendo es el PP. Apenas sin hacer ruido, los populares han dejado en evidencia a los socialistas quienes se han visto rescatando del cubo de la basura una propuesta de sus naturales enemigos. La hemeroteca está hablando por sí sola y, esta vez, parece que el tiempo ha corrido a favor de los de Rajoy.
En cuanto al PSOE, posar junto con el esperpento de su división interna no le está favoreciendo nada. Rubalcaba está poniendo su mejor sonrisa pero el panorama es un insulto a la inteligencia del electorado. Al fin y al cabo, a nadie se le escapa que lleva 8 años en las altas esferas del Gobierno y es justo ahora cuando se ha acordado de que sabe como salir de la crisis.
Mientras se terminan de revelar las imágenes, podemos mirar al 20-N y la verdad, el futuro para el grupo socialista es desolador. Los barones huyen como los políticos de los barcos que se hunden. Ahora mismo, me parece impensable que nadie esté dispuesto a dar su voto a Rubalcaba. El 20-N es del PP, la suerte está echada.