jueves, 6 de octubre de 2011

Epitafios


La muerte de Steve Jobs, fundador de Apple y genio creador de los famosos iPhone, iPad iMac y iTunes; ha teñido la red de luto tecnófilo. En Twitter, triunfa como tema del momento #iSad, la prensa se deshace en elogios hacia el difunto y sus más acérrimos seguidores lloran su pérdida y bendicen su obra.

Como era de esperar, en mitad de este fervor no se han hecho esperar las comparaciones entre el bueno de Steve y su particular Antonio Salieri, más conocido como Bill Gates. Así pues la figura de Jobs se ensalza como la del hombre que revolucionó nuestra forma de ver y entender el mundo de la informática.

Es cierto que Jobs permitió a las personas legas acceder a la brillante herramienta que es el ordenador; y de la que hoy no podemos prescindir. No obstante, no es menos cierto que fue Bill quien verdaderamente acercó el mundo digital al común de las personas, que no sólo carecíamos de nociones de informática sino también, en general, de posibilidades económicas que nos permitieran acceder a él.

No nos engañemos, todos nosotros sabemos manejar Windows. Si Gates nada entre verdes es porque entre el 80 y el 90% de los ordenadores que se conectan a Internet funcionan con el sistema de Microsoft. En cuanto los móviles ocurre otro tanto de lo mismo: la gente no tiene, por lo general un iPhone, tiene un smartphone menos caro, una Blackberry, o más barato, un Android.

Y es que, en realidad, ahí está el negocio, ahí está la genial idea, ahí está la revolución. Steve Jobs logró que nosotros deseemos un producto de Apple que, a la vez, no todos podemos tener. Igual que un niño solloza por los juguetes más coloridos de otro niño, los jóvenes y los adultos suspiramos por los exclusivos iDevice, que hacen lo mismo pero lucen mejores.

Hoy queda bien decir que Steve Jobs cambió nuestra vida al hacer la informática sencilla pero la verdad es que yo estoy escribiendo esto desde Windows7 y tú seguramente lo estés leyendo desde otro 7, tal vez Vista o XP.

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