¿Por qué está
prohibida la homofobia?
¿Por qué está
prohibido el racismo?
¿Por qué está
prohibido negar el Holocausto?
¿Por qué está
prohibido lucir una esvástica?
Desde
el final de la II Guerra Mundial, el sistema occidental de valores ha
evolucionado hasta considerar inequívocamente "malas"
aquellas ideas que contradicen la Declaración Universal de los
Derechos Humanos.
Sin embargo,
lejos de erradicar este tipo de corrientes de pensamiento, la única
repercusión que ha tenido esta evolución, a nivel práctico, ha
sido la impresión jurídica de estos conceptos en una serie de
normas que censuran la difusión y defensa pública de estas
opiniones.
De esta forma,
el sistema judicial suple al sistema educativo, el cual, generación
tras generación; ha sido incapaz de transmitir a los miembros de la
sociedad que la discriminación y el antisemitismo están
efectivamente "mal". Por tanto, dado el fracaso de la
enseñanza, el único mecanismo alternativo que nos permite
protegernos de la propagación de ideas infeccionas como las del
nacionalsocialismo no es otro que el punitivo. Hemos decidido imponer
aquello de que no nos hemos podido, no nos hemos sabido, o no nos
hemos preocupado de convencer.
Hoy en día,
para el común de la sociedad, un racista, un machista, un nazi o un
homófobo son presuntos criminales: despojos, inhumanos antisistema
enemigos de la sociedad. No son sencillamente personas equivocadas en
las que no ha calado el mensaje que queremos transmitirles. Más aún,
son seres a los que preferimos silenciar por temor a que sus ideas se
difundan como una enfermedad. Son, por lo tanto, gente que muy
difícilmente podrá ser sacada de su error pues sus argumentos están
vetados y castigados.
La existencia de
este tipo de prohibiciones no sirve más que para tranquilizar
nuestras conciencias y nuestros oídos. Nuestro oídos, porque a la
mayoría no nos gusta, es más, nos hace hervir la sangre, escuchar a
una persona promover el exterminio de una raza. Nuestras conciencias,
porque sabemos que estas personas no están locas, solamente, no han
escuchado o no han entendido. Por cada persona que odia a otra por
algún motivo de raza, sexo, origen u orientación sexual; la
sociedad se anota un fracaso.
Las leyes contra
la difusión del peor de los pensamientos no son apenas mejores que
los pensamientos que previenen.
¿En
qué medida es bueno acallar una idea por equivocada que ésta sea?
- En ninguna.
Pero, visto lo visto, es el mejor de los males.
Brutal. A veces el miedo hacia lo que pensamos irracional nos hace evitarlo de la forma mas estúpida e ilógica.
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