sábado, 2 de abril de 2011

El Efecto Torrente

“El cine español va cuesta abajo y sin frenos.” “El cine español se muere.” “El cine español es una mierda.” “Se está gestando una fuerte crisis en el cine español”

La realidad es mucho peor que esta, señores, ¡el cine español resurge!
¿Resurge? ¿Cómo que resurge? ¿En qué manera? Aquí viene la parte más alarmante.

El día 28 del mes de marzo, la industria cinematográfica española publicaba las cifras de recaudación de lo que va de campaña. Tales cifras demostraban, en tres meses, un incremento de la recaudación de un 134% respecto a todo el año anterior. Continúen con la lectura cuando hayan salido de su asombro, no es para menos.

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Ya recuperados, les hago saber que este espectacular incremento se debe a lo que algunos han bautizado como Efecto Torrente(en inglés, Torrent-Effect, y parece todo más científico). El caso es, que en tres meses la recaudación llevada a cabo por el cine patrio se ha multiplicado por 2.34, pasando de unos 16 millones de euros el año pasado a alrededor de 37 millones este primer trimestre. Torrente ha salvado el día, pero no es para estar orgullosos.

En contra de los incondicionales de Santiago Segura, debo decir que, personalmente, Torrente me parece una sucesión de películas… ¿cómo decirlo suavemente?… despreciable. Cargada de un humor basto que roza lo asqueroso, Torrente es, sin embargo, y a los datos me remito; un hito en la historia del cine español, que a día de hoy, y en mitad de una crisis generalizada, permite a la industria del cine presentar unos balances más que positivos. Una vez más, no es como para estar orgullosos.

Torrente es, para mí, un insulto al intelecto del espectador; un espectador que parece ignorar la afrenta y engullir el pseudo-film sin complejos. La industria cinematográfica se jacta, y no sin motivo, de haber logrado cebar a lo que llegarán a ser, según algunos cálculos, 18 millones de espectadores con lo peor de aquello que solía llamarse el séptimo arte. Y todo, con la inestimable colaboración de la generosa política de subvenciones del Estado a “la creación y distribución de la cultura por medio de nuestros cineastas”. Mientras, si ahora se dirige uno a Google y escribe “Torrente no”, las sugerencias del motor de búsqueda completarán con: “Torrente nos hacemos unas pajillas”. No digo más.

Para concluir, debo romper una lanza a favor del cine español, pues visto lo visto ha pasado de ser una bazofia a ser una bazofia (algo más) rentable, no está tan mal, hemos progresado. Hay que ser optimistas, tal vez en 30 años lleguemos al grado de cine comercial.

2 comentarios:

  1. También hay pelis buenas y lo sabes, pero tú y yo somos demasiado estadounidenses para darnos cuenta y eso sí que es triste...

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