martes, 29 de noviembre de 2011

Cuento chino


Inspiró. Hondo y lento, dejando que el frío le abrasara los pulmones. Exhaló una enorme bocanada de vaho. Lo cierto es que el vaho le fascinaba. Era de sus cosas favoritas del invierno.
Siguió caminando. La ciudad bullía de gente, desconocidos, personas que vería otros cientos de veces en su vida y jamás recordaría. Eran masa, multitud amorfa. Atrezzo de su vida cotidiana. Querría saber algo de todos, saber qué se perdía.
Confusión. La mochila en el suelo húmedo. Las gafas. Dolor en las rodillas. El pelo alborotado. Al parecer se había ido a estrellar de lleno con alguno de los figurantes. Aún no imaginaba, claro, que ese minúsculo personaje de relleno estaba a punto de ascender a protagonista.
Notó la sangré invadir sus mejillas y como, de pronto, el calor le agobiaba bajo el abrigo. Sonrío rápido. Intentó disculparse y volver a sumergirse en su mundo, ocultarse entre la muchedumbre. Pero los figurantes recién revalorizados no abandonan la escena tan fácilmente.

En dos pasos retornó a los primeros planos. Se disculpó también y se presentó sin rodeos. Era su momento. El resto del atrezzo se había esfumado y eran solo dos personas en el vacío. Silencio.

Tardó un microsegundo infinito en reaccionar y respondió. Le costó balbucear su nombre. Comentó algo sobre el reciente percance. Alguna tontería. Siempre decía alguna tontería cuando le entraban los nervios.

Sonrió, no por cortesía sino porque estaba feliz de estar hablando. Buscó algo ingenioso que decir. No se le daba nada bien hacer esto. Llevaba con bastante torpeza lo de empezar a conocerse.

Notó que las suyas no eran las únicas carencias comunicativas y se relajó. Se anotó un par de tantos cambiando de tema en las siguientes frases, prolongando el tiempo que pasarían hablando. Frases cortas. Ahora ya respiraba mejor, pero no era el momento de probar cosas más difíciles. Comprobó la hora. No era mal momento para un café. Apostó.











Pasarían aún tres meses desde ese momento hasta que se besaran por vez primera. Tres meses, cuatro días, dos horas, veintidós minutos y cincuenta y tres segundos.