martes, 12 de julio de 2011

Lárgate Moody's, nadie te quiere

Pese a no haber podido, o no haber querido, detectar la crisis financiera que se avecinaba y hoy vivimos; las tres grandes agencias de calificación: Moody’s, Standar and Poors y Fitch, aún conservan credibilidad. Tanta credibilidad, que parece que sean, de alguna forma, estas tres grandes empresas las que mueven el mercado a su antojo.

Hace unos días, la deuda Griega veía rebajada su calificación a  bono basura. Hoy, la prima de riesgo de los países más débiles de la zona euro se disparaba obligando al BCE a comprar su deuda para rebajar la tensión. Acto seguido, Moody’s rebaja la deuda Irlandesa también a bono basura.

No me atrevo a decir, aunque lo he pensado, que las agencias de calificación estén obrando de mala fe. En principio, no hay motivos para pensar que en nada les beneficien los problemas en Europa. Ya se ha dicho que estas tres agencias son estadounidenses, pero no me gustan mucho las conspiraciones. No obstante, no me parece una locura pensar que tal vez pudiéramos crear un organismo más “imparcial”, un organismo que no tuviera un conflicto de intereses más que evidente a la hora de valorar la solvencia de una empresa, un banco o un país.

El asunto del rating es el negocio más proclive al soborno, la estafa, el engaño y la mentira. Las agencias de rating no son demonios (casi) pero culpa suya fue, al 35% como mínimo, la creación y posterior estallido de la burbuja financiera. Si me engañas una vez la culpa es tuya, pero si me engañas dos… Mejor no nos engañemos.

sábado, 9 de julio de 2011

Ego

Me temo que mi descripción del socialismo inteligente tendrá que esperar. Lo prometido es deuda, pero últimamente estoy un tanto desentendido de la sociedad. Potenciando el individualismo. Al fin y al cabo, pensar en uno mismo es más fácil. Pensar en sociedad es increíblemente cansado, más que nada, porque en todo encuentras una incongruencia.

viernes, 1 de julio de 2011

Cerrado por reformas

Desde ayer a las 00.01, dada la falta de acuerdo entre el sindicato de jugadores y la asociación de clubes, se ha hecho efectivo el ya previsto lock out en la NBA, lo que en castellano equivale al cierre patronal.

¿Por qué no hay acuerdo?

Existen dos asuntos en cuanto a la negociación entre el sindicato y los clubes que traen de cabeza a unos y otros y en cuanto a los cuales las posturas están más alejadas.

El primero es el tope salarial. En la NBA existe un máximo de dinero que los equipos pueden destinar al pago de las fichas de los jugadores, que actualmente ronda los 58 millones de dólares. Este máximo no era hasta ahora rígido pues existían varias formas de superarlo: los famosos derechos Bird, la firma de excepciones de agentes libres, la renovación al alza de los contratos, etc.
El problema es que ahora la asociación de clubes pretende reducir el tope salarial y hacerlo, de alguna forma, menos flexible; para evitar, según ellos, el despilfarro y la ruina de los clubes. Esto supondría, por tanto, la revisión a la baja de los contratos de todos los jugadores de la liga a lo cual el sindicato se opone de forma bastante tajante. Al fin y al cabo, cuando los clubes acordaron los contratos que acordaron, ellos sabían mejor que nadie lo que se traían entre manos.

El segundo asunto es la asignación de beneficios entre clubes y jugadores. Hoy en día, los clubes reparten los beneficios derivados directamente del baloncesto en base a unos porcentajes que son aproximadamente un 54% para los jugadores y un 46% para los clubes. Las franquicias piden una asignación más equitativa y se había estado hablando de variaciones de hasta un 2% que aunque para un mortal no parece gran cosa, es mucho mucho dinero para una liga que factura varios miles de millones de dólares al año.

¿Qué pasa ahora?

Pues nada, la vida sigue. Los equipos rompen todo tipo de relación con los jugadores y viceversa. El lock out es un estado indefinido así que lo mismo acaba la semana que viene que en 2013. Con todo, se prevé que ambas partes se reúnan en algún momento antes de que comience, o comenzare, la liga regular. Al fin y al cabo, a nadie beneficia esto.