Así es señoras y señores, hoy, en España, ganan los ladrones. Sí, sí, sí, como lo oyen. Vamos con ello.
Ayer me enteré, por fin, de en qué consistían concretamente las medidas anunciadas por el Gobierno para combatir la economía sumergida: (un redoble de tambor, por favor) ¿Qué saldrá esta vez de la chistera parlamentaria?...
¡¡AMNISTÍA!!
La verdad es que esta vez nuestros líderes políticos se merecen un aplauso. Amnistía a los defraudadores para acabar con el fraude, ni más ni menos.
A grandes rasgos, lo que se propone es un período de unos tres o cuatro meses durante el cual varias de las sanciones previstas en la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social no sean aplicadas, de modo que, según los cálculos, unos 500.000 trabajadores en fraude regularicen su situación. Esto es, aquellas personas que hasta ahora hayan estado cobrando el Paro mientras trabajaban de forma clandestina, cometiendo un delito de fraude contra la Hacienda Pública ; se librarán de las sanciones que merecieran. Premio a los estafadores que se lo merecen.
Sin entrar a discutir los objetivos (maliciosos) que con esta propuesta (aún no se ha decidido, es sólo un proyecto) pueda o no perseguir el Gobierno, lo cierto es que la medida tiene precedentes. En 1984 y 1991 ya se llevaron acabo acciones similares con efectos, según los Técnicos de Hacienda, prácticamente nulos. Veremos si alguien les hace caso.
