miércoles, 27 de abril de 2011

¡Premio para el caballero!

Así es señoras y señores, hoy, en España, ganan los ladrones. Sí, sí, sí, como lo oyen. Vamos con ello.

Ayer me enteré, por fin, de en qué consistían concretamente las medidas anunciadas por el Gobierno para combatir la economía sumergida: (un redoble de tambor, por favor) ¿Qué saldrá esta vez de la chistera parlamentaria?...

¡¡AMNISTÍA!!

La verdad es que esta vez nuestros líderes políticos se merecen un aplauso. Amnistía a los defraudadores para acabar con el fraude, ni más ni menos.

A grandes rasgos, lo que se propone es un período de unos tres o cuatro meses durante el cual varias de las sanciones previstas en la Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social no sean aplicadas, de modo que, según los cálculos, unos 500.000 trabajadores en fraude regularicen su situación. Esto es, aquellas personas que hasta ahora hayan estado cobrando el Paro mientras trabajaban de forma clandestina, cometiendo un delito de fraude contra la Hacienda Pública; se librarán de las sanciones que merecieran. Premio a los estafadores que se lo merecen.

Sin entrar a discutir los objetivos (maliciosos) que con esta propuesta (aún no se ha decidido, es sólo un proyecto) pueda o no perseguir el Gobierno, lo cierto es que la medida tiene precedentes. En 1984 y 1991 ya se llevaron acabo acciones similares con efectos, según los Técnicos de Hacienda, prácticamente nulos. Veremos si alguien les hace caso.

viernes, 22 de abril de 2011

¿Censura?

Más allá de la victoria del Real Madrid en la final de la Copa del Rey, si algo hay que analizar en lo extradeportivo; es la retransmisión del himno español realizada por TVE en el momento de la llegada de los reyes al palco y ante la más que prevista pitada procedente de algunos aficionados barcelonistas. Esta retransmisión se puede ver en el siguiente enlace, más o menos, a partir del minuto 3:40.

En el vídeo, se puede apreciar claramente como la realización ofrece por unos instantes el sonido ambiente tal cual, de forma que se pueden escuchar las anunciadas protestas. Momentos después, los silbidos dejan de oírse y solamente se escucha el himno y, de fondo, un cierto acompañamiento, probablemente de la afición madridista. Parece claro que el sonido de la zona blaugrana ha sido filtrado.

En una palabra, lo que ha hecho TVE ha sido censurar lo que ocurría en el campo y eso está muy feo. Para mí, el deber de los medios de comunicación, y más aún de la televisión pública, es garantizar una información verídica, objetiva, leal, no adulterada, consecuente, precisa, verificable, bla bla bla. Ocultar los pitidos, aunque nos disgusten, es faltar al deber con los espectadores y, en el fondo una reverenda tontería. Al fin y al cabo, todos sabíamos lo que estaba pasando.

Quien me conozca sabrá que yo no soy catalán, ni separatista ni nada de nada (aficionado del Barça sí, mal que me pese ahora mismo) pero creo que ocultar la realidad no es la forma de hacer las cosas. Está claro que España tiene un problema gordísimo con el estado de las autonomías y, especialmente, con las corrientes pseudoindepentistas o nacionalistas de algunas comunidades. Guardar las apariencias no soluciona nada, más bien, recuerda (salvando las distancias) las prácticas propias de una dictadura.

sábado, 9 de abril de 2011

¿Y ahora qué?

Derribado Portugal todos los ojos miran a España con temor a una nueva debacle económica que culmine en un rescate, esta vez, a nuestro propio país. Mientras el Gobierno y la UE se afanan en mantener la confianza en el sistema español, el mensaje “Portugal no es España” suena más como una súplica que como una convicción. Los dirigentes parecen rezar, ya sea a Dios, al dinero, al Karma o a Maradona; para que España sea, efectivamente, diferente a Portugal. Y es que nada peor podría ocurrir, no sólo para España si no para toda Europa, que nuestro país teniendo que ser rescatado.

España es demasiado grande, demasiado fuerte, demasiado diversa como para ser rescatada y, de momento, como para requerir un rescate. Si la UE tuviera que, finalmente, ayudar a España, simplemente no podría. Grecia requirió 110 mil millones de euros, Irlanda 75 mil, Portugal rondará los 90 mil millones. ¿Cuánto requeriría España, tan grande, tan fuerte y tan diversa?

Por otra parte, si España cae se abre la veda y nadie estará libre de sospecha. Cualquiera podría ser el siguiente: Reino Unido, Italia, Francia... España es un muro de contención, es el límite que separa los países fuertes de los débiles. En los próximos meses, el mercado comenzará a probar nuestra solvencia y éste será un punto de inflexión. Si España aguanta, la crisis habrá terminado, el muro habrá resistido.

Ésta es una de esas grandes ocasiones que tienen lugar cada cierto tiempo en la historia de un país, más o menos como cuando la Selección llegó a la final de los últimos mundiales. Nuestro sistema, con todos sus defectos, no puede fallar.

jueves, 7 de abril de 2011

¿Turista? No, yo soy eurodiputado

Nuestros eurodiputados en el Parlamente Europeo han votado hoy contra las enmiendas que proponían varias medidas de ahorro, entre las que destacan la congelación de sus sueldos y dietas en 2012 y una normativa que sustituya, para desplazamientos inferiores a 4 horas, los vuelos en Business por clase turista. Para analizar este nuevo gesto de austeridad de los parlamentarios nos centraremos en la segunda medida que, por motivos que veremos más adelante, ha cobrado más protagonismo.

Haciendo cálculos aproximados, el Parlamento Europeo tiene unos 750 eurodiputados, de los cuales la inmensa mayoría se encuentran a menos de 4h de vuelo de Bruselas. Imaginando un precio medio del billete Business de unos 1200 euros, y aproximando el billete en clase turista a, más o menos, 462 euros estaríamos hablando de una diferencia de unos 738 euros por eurodiputado y por viaje que por 134 días laborables previstos en el Parlamento y por 750 diputados suponen un total de alrededor de 74 millones de euros de ahorro anuales (datos del siguiente artículo de El Mundo).

Setenta y cuatro millones de euros es una de esas cantidades de dinero que a uno se le escapan de la imaginación; al menos  de primeras, parece un disparate (he revisado los cálculos). No obstante, poniendo las cosas en perspectiva, Cristiano Ronaldo costó al Real Madrid 100 millones de euros… por otra parte,  el coche más caro del mundo ronda los 300 millones. La gran noticia del día de hoy también nos ayuda de algún modo a poner las cosas en su sitio y es que Portugal ha pedido a la Unión un rescate por entre 75 y 90 mil millones de euros. En definitiva, que no es tanto.

Si uno mira lo que he escrito hasta ahora en el blog, parece que debiera ponerme a despotricar contra el despilfarro del Parlamente Europeo. No obstante, en un claro intento de atraerme a lectores menos radicales, debo decirles que, aunque es innegable que se trata de un gasto innecesario, tampoco es como para rasgarse las vestiduras porque los eurodiputados vuelen en primera clase.

En mi opinión, los Estados y, más aun la UE, manejan cantidades de dinero astronómicas para las que 74 millones de euros no son en realidad gran cosa. Exagerar una noticia como esta no es más que demagogia y sensacionalismo; y es, en definitiva, la razón por la que ha tenido el protagonismo que ha tenido. Por último, no estaría de más pedir un poco de coherencia a nuestros representantes. Una vez al año no hace daño.

sábado, 2 de abril de 2011

El Efecto Torrente

“El cine español va cuesta abajo y sin frenos.” “El cine español se muere.” “El cine español es una mierda.” “Se está gestando una fuerte crisis en el cine español”

La realidad es mucho peor que esta, señores, ¡el cine español resurge!
¿Resurge? ¿Cómo que resurge? ¿En qué manera? Aquí viene la parte más alarmante.

El día 28 del mes de marzo, la industria cinematográfica española publicaba las cifras de recaudación de lo que va de campaña. Tales cifras demostraban, en tres meses, un incremento de la recaudación de un 134% respecto a todo el año anterior. Continúen con la lectura cuando hayan salido de su asombro, no es para menos.

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Ya recuperados, les hago saber que este espectacular incremento se debe a lo que algunos han bautizado como Efecto Torrente(en inglés, Torrent-Effect, y parece todo más científico). El caso es, que en tres meses la recaudación llevada a cabo por el cine patrio se ha multiplicado por 2.34, pasando de unos 16 millones de euros el año pasado a alrededor de 37 millones este primer trimestre. Torrente ha salvado el día, pero no es para estar orgullosos.

En contra de los incondicionales de Santiago Segura, debo decir que, personalmente, Torrente me parece una sucesión de películas… ¿cómo decirlo suavemente?… despreciable. Cargada de un humor basto que roza lo asqueroso, Torrente es, sin embargo, y a los datos me remito; un hito en la historia del cine español, que a día de hoy, y en mitad de una crisis generalizada, permite a la industria del cine presentar unos balances más que positivos. Una vez más, no es como para estar orgullosos.

Torrente es, para mí, un insulto al intelecto del espectador; un espectador que parece ignorar la afrenta y engullir el pseudo-film sin complejos. La industria cinematográfica se jacta, y no sin motivo, de haber logrado cebar a lo que llegarán a ser, según algunos cálculos, 18 millones de espectadores con lo peor de aquello que solía llamarse el séptimo arte. Y todo, con la inestimable colaboración de la generosa política de subvenciones del Estado a “la creación y distribución de la cultura por medio de nuestros cineastas”. Mientras, si ahora se dirige uno a Google y escribe “Torrente no”, las sugerencias del motor de búsqueda completarán con: “Torrente nos hacemos unas pajillas”. No digo más.

Para concluir, debo romper una lanza a favor del cine español, pues visto lo visto ha pasado de ser una bazofia a ser una bazofia (algo más) rentable, no está tan mal, hemos progresado. Hay que ser optimistas, tal vez en 30 años lleguemos al grado de cine comercial.